Blog de nopierdaslasonrisa

Entre la desconfianza y la solidaridad

Al mismo tiempo que Manos Unidas celebraba este pasado fin de semana su Campaña 59 contra el hambre en el mundo con el lema “Comparte lo que importa”, saltaba la escandalosa noticia de que miembros de la ONG Intermon Oxfam, en su ayuda a Haití tras la catástrofe que asoló el país en 2010, contrataron prostitutas (se sospecha que algunas menores de edad) a las que pagaron con dinero de dicha ONG.

Lógicamente el escándalo es mayúsculo. La noticia que, lógicamente ha saltado a los medios y está dando en estos días pequeños coletazos, no ha sido tratada del mismo modo como si el escándalo hubiera saltado en otras instituciones (caso por ejemplo de la Iglesia a la que tanto se le ataca buscando algún escándalo al modo y manera como el que se ha producido con Intermon Oxfam).

Debiera “arrimar el ascua a mi sardina”, pero romperé una lanza a favor de la ONG en cuestión, no porque sea de mi agrado, sino por lo que representa. Pero no dejaré de loar el trabajo de las ONG’s de corte cristiano y católico.

Manos Unidas, cuya campaña celebrábamos hace unos días, trabaja directamente por medio de proyectos, no por medio de voluntarios. Es decir, que esta ONG de la Iglesia actúa procurando el desarrollo social a través de proyectos realizados por misioneros (sacerdotes, religiosos o religiosas) que se dejan la piel en el Tercer Mundo luchando contra viento y marea, dando el pan material y el pan del espíritu (esto es, anuncian el evangelio para dar el alimento espiritual). Los proyectos que financia Manos Unidas son, por tanto, proyectos que revierten íntegramente para desarrollo del pueblo: construcciones de dispensarios para medicinas, pozos para regadío, cooperativas para almacenar semillas para el cultivo de la tierra o almacenar la cosecha, construcción (o rehabilitación) de escuelas… Y todo ello con lo que conlleva para el desarrollo de la vida de las personas. Proyectos en los que se invierte no sólo la economía sino también la vida y que revierte para bien de un pueblo.

En el caso de Intermon Oxfam (y hay algunas otras ONG’s más involucradas en escándalos similares) el escándalo se ha extendido a toda la Organización cuando debería ser única y exclusivamente para aquellos que han incurrido en el delito, por así decirlo.

El problema es que todo se generaliza: que un político comete un delito, todos entran a formar parte de ese delito; que un sacerdote abusa de menores, pues ya tendemos a generalizar y a tratar a todos los sacerdotes por igual;   que lo hace un entrenador deportivo, pues se tiene miedo a que los niños participen en actividades deportivas porque se pone en cuestión la autoridad moral de los entrenadores o preparadores deportivos. Y así podríamos ir enumerando muchos casos.

Quiero decir que, por culpa de los miembros de distintas instituciones, organizaciones o asociaciones, todo se generaliza hasta el punto de no personalizar los delitos en cuestión en las personas concretas, sino en extenderlo a las distintas asociaciones creando así un clima de incertidumbre y desconfianza.

No dudo en absoluto del bien que realiza Intermon Oxfam, como tantas otras ONG’s dedicadas a la solidaridad y al desarrollo de los pueblos más empobrecidos. Sí denuncio la actuación deplorable de quienes se aprovechan del buen hacer y de la buena intención de muchas personas que, o bien colaboran aportando lo mejor de su vida, o actuando como padrinos defendiendo esta ONG, o dan la vida con toda la entrega y disponibilidad para ayudar a los más empobrecidos y que acaban decepcionados porque siempre hay algo de cizaña en medio de tan buen trigo.

Como digo, no dejo de confiar en las instituciones y en lo que representan, a pesar de que sus miembros, muchas veces, no sean el mejor ejemplo a seguir y se aprovechen de la bondad de muchas personas para obtener sus propios beneficios. Aunque cueste decirlo y creerlo, esto mismo sucede con muchas ONG’s en los que algunos de sus miembros deciden hacer carrera laboral y se olvidan de los cientos de miles de voluntarios que con mucha ilusión recorren calles de nuestros pueblos y ciudades trabajando para el bien de los demás y dando a conocer una labor que a veces pasa desapercibida porque no adquiere reconocimiento alguno por parte de nadie.

@nopierdaslasonrisa


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